odio.
Te odio, embustera, por todo el daño que con tu sonrisa eres capaz de hacer, porque fingiendo ser una persona de bien, aprovechas la más diminuta oportunidad para acabar con todos los que te rodean. No tienes escrúpulos y eres capaz de pasar por encima de quien sea para lograr tus objetivos. En tus palabras sólo existe el amargo sabor de la hiel y siempre eres portadora de malos momentos. Quién se podría imaginar que tu muy agradable sonrisa no es más que la fiel máscara que cubre tu rostro verdadero, que es el de una cruel villana.
Ni siquiera puedes sostenerme la mirada mientras escuchas mis palabras, pues en el fondo de tu duro corazón, sabes que son tan reales como el constante movimiento del mar.
Al fin puedo estar lejos de ti y siento que vivo de nuevo, tu horrible sombra es algo que ya no me asusta más, ni me provoca el más mínimo estremecimiento. Si tuviera que estar de nuevo junto a ti, ya no podrías dañarme en absoluto, porque ahora soy fuerte y la luz del verdadero amor cubre mi alma, como un escudo al que ni tus intrigas, ni tu odio maldito pueden penetrar.
Ya no podras hacerme dudar de mis propias capacidades y tu dulce aroma ya no es un embrujo para mí. Te detesto ruin y despiadada Sirena, destructora de familias y ladrona de sueños. Eres peor que el humano que mata, pues tú asesinas ilusiones y aniquilas esperanzas. Haz construido tu vida y tus logros sobre el gran cementerio de personalidades que tú misma haz creado. Maldita, eres quien roba los sueños más dulces para dejar en su lugar las más temibles pesadillas.
No entiendo cómo finges descaradamente que eres una triunfadora. Te regocijas de tu éxito sin ver que está tan manchado de la sangre de otros como el cielo de estrellas en una fría noche de invierno; y pretendes venderme el sofisma de tu vida como una verdad absoluta. Ignorante, traidora y ciega espiritual, aleja tus maldecidas garras de mi bondadoso ser y que tu ego se consuma en las incesantes llamas del infierno que creaste, desaparece de mi vida, y no veas atras, toma contigo este sentimiento de odio, que a mí ya no me engañarás más…